Fundación MenteClara

 

Escuela de Psicología corporal

 

Discurso inaugural de la carrera de psicología corporal.

Orador: Oscar R. Gómez (Osy), presidente de la Fundación MenteClara

Buenos Aires, 16 de agosto de 2012

Buenas tardes y gracias a todos por su presencia esta tarde especial que marca un hito en la vida institucional de la Fundación MenteClara.

En esta presentación no voy a ahondar en qué es o para qué sirve la psicología corporal, ya que si están acá para estudiarla saben qué es. Como seguramente también han de saber que es al psiquiatra y psicoanalista Wilhelm Reich a quien se le reconoce la paternidad de la psicología corporal. Lo que muy pocos saben es el origen, cuál es el origen, la fuente real del conocimiento que permitió a Wilhelm Reich desarrollar las técnicas de investigación psicocorporales. Es sobre esa fuente la temática de mi presentación.

Wilhelm Reich fue uno de los pocos que tuvo el coraje de mencionar la fuente. Él, en sus textos, en varias charlas y varias obras menciona que la fuente de su conocimiento es el budismo tántrico tibetano —el budismo vajra—. Sin embargo, de lo que no se habla es de cómo él llegó a ese conocimiento porque lo cierto es que Wilhelm Reich no estuvo nunca en el Tíbet. ¿Cómo llegó a esa fuente de conocimiento? ¿Cómo llegó ese conocimiento a Occidente? Esto tiene para nosotros una importancia crucial porque una de las características que va a tener esta carrera es la de mantener un estricto marco académico y epistemológico, super, superriguroso. Y para que el conocimiento pueda desarrollarse es fundamental que uno tenga la fuente, el punto de partida anterior y el anterior a ése.

La epistemología cartesiana nos da elementos para determinar qué puede ser ciencia y qué no, qué es verdadero y qué es falso. Y tiene un método, que es el que el conocimiento debe ser transmisible para poder continuarse en el desarrollo. Sin embargo, el desarrollo de un conocimiento tiene un obstáculo epistemológico muy grande, que es lo que conocemos como derecho de autor.

Hay muchas personas en el campo de las ciencias que sencillamente para reservarse y cobrar derecho de autor no mencionan la fuente porque consideran que al mencionarla no hay autoría ni invento ni producción propia original: sólo hay desarrollo de un producto o un conocimiento pero no hay autoría. Ese fue el caso de investigadores como Freud y otros tantos, que negaron fuentes y se atribuyeron el invento o el descubrimiento de algo en aras del derecho de autor.

Hace varios años casi pasó lo mismo con los doctores Montagnier y Gallo, que postergaron el desarrollo de las investigaciones del VIH por dedicarse solamente a la búsqueda judicial que decidiera cuál de los dos había descubierto el virus. Esta falla humana, que es la de pretender ganar con lo ajeno y atribuirse el derecho de autor —porque nadie «inventa» nada: uno va desarrollando lo que otro ya pensó— hace que las ciencias se estanquen muchas veces y queden ancladas a su inventor y a su época, como pasó con la bioenergética o la homeopatía, como si hoy pudieran continuar con vigencia, como si no se hubieran encontrado errores, hasta absurdos a la luz de los nuevos descubrimientos, en esos viejos postulados.

Para nosotros es fundamental que ustedes conozcan las fuentes del conocimiento que van a transitar para que puedan proyectarlo hacia adelante. Para nosotros es importante que transmitan lo que encuentren para que el conocimiento pueda seguir desarrollándose y no solo la aplicación de ese conocimiento.

Nuestra epistemología —la epistemología cartesiana, la desarrollada por Descartes, el método de investigación de la verdad sustentado en el desarrollo de Descartes— parte de un supuesto falso a priori indemostrable. La epistemología occidental parte del supuesto que el hombre es cuerpo y alma y que el alma es el asiento de las emociones. De eso no se duda ni siquiera hoy, eso «es así». La noción que transitamos del sujeto humano es la noción del sujeto humano divido en cuerpo y alma y es el alma el asiento de las emociones. Esta noción de sujeto humano es la que da origen a lo que conocemos como psicología clásica. Psique es el estudio del alma.

Yo les estoy planteando a ustedes que no se aparten ni un milímetro del terreno de las ciencias y que ni por un instante se sumerjan en el terreno de las creencias. Desde este lugar les digo, entonces, que nosotros «creemos» que existió Buda con lo cual no vamos a validar esa creencia. Lo que sí podemos dar por válido como el origen real y concreto de esta nueva visión paradigmática es el pensamiento de Tilopa.

Tilopa es el origen real y concreto. El que todos podemos probar, demostrar, que es el señor Tilopa, el que está en enciclopedias, en bibliotecas y estudios académicos. El señor Tilopa es una persona que nació en Bengala, al noreste de la India. Nació como brahmán, dentro de una clase brahmánica, y además de haber nacido brahmán nació también dentro de una familia real, con lo cual era un príncipe.

Este príncipe Tilopa comienza a observar el entorno y observa que la gente sufre y comienza a buscar un camino para que esa gente se aleje del sufrimiento. Toma, como muchos monjes, opción por los pobres, y decide acompañar a los seres sintientes y sufrientes para ayudarlos en el camino hacia la iluminación, que no era otra cosa que salir de la fantasía onírica y entrar en el terreno de la razón y la felicidad.

Como verán, se da aquí un paralelismo muy interesante entre la vida de Tilopa —la vida real, concreta, histórica y documentada— con la vida atribuida a Siddharta Gautama, el Buda. Tilopa nace en 998 y muere en el 1060. Con lo cual yo me voy a permitir la primera y única especulación hasta que terminen sus carreras, que es pensar —y esto es una creencia— que Tilopa fue Buda.

Buda no existió. De la misma manera que el rebe Akiba fechó mil años antes y firmó con el nombre de un autor inventado cuando escribió los textos de la cábala para que se los aceptaran como válidos, para que les prestaran atención y que la gente le creyera, Tilopa proyectó su propia vida en una persona que vivió mil setecientos años antes que él para que lo reconocieran, para que reconocieran lo que él decía. El paralelismo es asombroso. El paralelismo legendario de Buda con la historia de Tilopa. Buda es una leyenda. No hay ningún documento probatorio de su existencia histórica, ni una excavación, nada.

A Tilopa se lo conoce como el fundador del budismo tántrico tibetano y, a la vez, es la primera persona en la historia de la humanidad a la que se le reconoce la metáfora de ser la reencarnación de Buda. Es la primera reencarnación con documento de identidad conocido. Es la primera reencarnación oficial de Buda. Por eso digo que es, en realidad, Buda.

Así entonces, Tilopa, este príncipe, comienza a buscar un método para que la gente sea feliz. Comienza a explorar las nociones existentes de sujeto humano y se pregunta por el ser y la noción de verdad. Rápidamente comprende que hay una imposibilidad absoluta de acceder a la verdad, plantea que la realidad es la que ven los ojos, que las cosas son, no lo que él cree que son y establece dos formas del pensar humano: el pensamiento onírico y el pensamiento racional y establece que el pensamiento racional —el pensamiento de la consciencia— debería regir la búsqueda de verdades. Al desarrollo de esta última forma de pensar la llama iluminación, esto es, la iluminación es el mundo de la razón, poder ver con claridad las cosas que están pasando, a diferencia del mundo onírico, que es un mundo insustancial y de irrealidad.

Comienza también a ver las injusticias a las que estaba sometida la mayor parte de los habitantes, las desigualdades y diferencias sociales y la monstruosidad con la que los dioses y las leyes de esos dioses trataban a las personas. Entonces, negó la existencia de los dioses. Concibió a los dioses como fantasmas que atraviesan la mente para someter a las personas y comienza a concebir una noción de igualdad en la que la única posibilidad de felicidad era que las personas fueran iguales y con los mismos derechos. Establece la noción de la inexistencia a priori del yo, de la inexistencia a priori y con esencia del yo.

Ciertamente el hombre está vacío, el hombre no tiene esencia, no tiene alma. Ciertamente los dioses son una metáfora usada para esclavizar a la población. Si los dioses son metáfora las leyes de los dioses son metáfora; por lo tanto, el hombre no tiene alma. Si el hombre no tiene alma no hay reencarnación posible, si no hay reencarnación posible ¿qué nos queda como noción de sujeto humano? Un sujeto humano que se construye en la cultura.

Esta noción de sujeto humano que se construye en la cultura posiciona a todas las personas en igualdad de condiciones. Desde ahí, Tilopa profundiza y desarrolla una noción de sujeto humano divido pero no dividido en cuerpo y alma sino divido en algo que va a llamar naturaleza profunda de la mente —que después, obviamente, Freud va a robar y lo renombra inconsciente— y algo que va a llamar ilusión, maya, que es lo que en Occidente conocemos como conciencia. Un sujeto humano estructurado en la cultura y estructurado a partir de la resolución de un conflicto entre la ley y el deseo, entre kama y dharma.

Esa es la noción de sujeto humano desarrollada por Tilopa. Esa es la noción de sujeto humano que transmite a Naropa, que fue uno de sus discípulos, y Naropa, a su vez, la transmite a otros discípulos, otros interesados en difundir este nuevo paradigma.

Con esta nueva visión de sujeto humano, estos monjes seguidores de las enseñanzas de Tilopa, desarrollan una nueva ley, un nuevo dharma, y comienzan la tarea de liberar del sufrimiento a los seres sintientes, a liberarlos de la esclavitud a que estaban obligados a padecer de por vida por la ley de reencarnación.

Rápidamente los echan de la India. Por esa razón comienzan a migrar y toman contacto en el 1170, 1180, con Temuyín, el conocido Gengis Kan. Seguramente ustedes conocen a Temuyín. Él no era rey, no podía ser rey jamás porque la noción que atravesaba ese período de la historia humana era que para ser rey había que ser hijo de rey. Él solamente aspiraba a ser general de un rey a encontrar para poder unificar el pueblo mongol.

Un monje budista tántrico seguidor de las enseñanzas de Tilopa le dice: —No, flaco, los dioses no existen. —¿Cómo? ¿Tengri no existe? Tengri era el dios de ellos. —No, no. Y la reencarnación tampoco. Somos todos iguales. Cualquiera puede ser rey. A Temuyín seguramente le brillaron los ojos y pensó: —Si cualquiera puede ser rey, entonces yo puedo ser rey.

Se nombró a sí mismo emperador, unificó el pueblo mongol y consolidó en el Tíbet el primer ensayo de civilización sustentada en la igualdad social, el primer ensayo de socialismo, obviamente abortado posteriormente por la voracidad de los monjes, que comenzaron a explotar a esos mismos campesinos.

Esta noción de sujeto de humano que le permitió a Gengis Kan ser nombrado rey, nombrarse a sí mismo rey, liberarse de la esclavitud y de la superstición, hizo que se encarnara también ese espíritu en los seguidores de Gengis Kan.

A Gengis Kan le sigue en orden de importancia el Kublai Kan, quien fue sobrino nieto de Gengis Kan. Fue quien consolidó de alguna manera una alianza exitosa entre el budismo tibetano y el pueblo mongol. Los que conocen algo de etnias deben de saber que los tibetanos no son chinos; son mongoles. No pertenecen a la etnia china aunque el Tíbet pertenece a la China.

Gengis Kan le roba el Tíbet a los chinos y consolida ahí una nación sustentada en los principios del budismo tántrico tibetano, que no son otros que los principios de igualdad social, igualdad entre todos los seres sintientes.

Al Kublai Kan le sigue el Altan Kan, que tiene un período de gobierno de 1507 a 1582. Este Altan Kan es tataranieto de Temuyín, y, a la vez, es quien consolida el lamaísmo, esto es, el budismo tántrico tibetano como religión oficial del Tíbet y del pueblo mongol.

Pasan algunos años hasta que aparece otro gran mongol: Akbar el Grande, que comienza a desarrollar dentro del pueblo mongol y dentro del pueblo tibetano un proceso de inculturación, esto es, la integración de las culturas y no el dominio de una cultura sobre otra. En Occidente lo que solemos hacer es culturalizar un país: invadimos Afganistán e imponemos una cultura. Sin embargo, el proceso que implementó Akbar fue integrar todas las culturas sustentado en el principio tántrico de igualdad y de imposibilidad de ver la realidad.

Akbar se establece y se consolida junto con el V Dalai Lama —a quien se conoce como el Gran Quinto, y quien fue el que desarrolló el pensamiento del tantra a su máxima potencia— y establece una noción de sujeto vacío sin alma y producido en el discurso de la cultura.

Hay un testimonio —que es un ensayo escrito y documentado del V Dalai Lama— que dice: «Ciertamente no soy nada. Sólo soy un discurso de la cultura, y así como si en un poema cambio una palabra cambia el sentido el poema, si yo en mi discurso cambio una palabra cambia el sentido de mi vida». Y así el tantra se instituye como el análisis del discurso, pero del discurso de la totalidad. No sólo del discurso que emerge por la boca sino del discurso que emerge de la conciencia a través de la palabra hablada y el discurso de la naturaleza profunda a través de los gestos, las posturas.

Estos conocimientos quedaron, de alguna manera, sellados y preservados solamente para la casta dirigente. Lamentablemente, los monjes como gobernantes fueron exactamente iguales que el resto de los gobernantes, o aún peor ya que poseían la soberbia del endiosamiento. La intención era someter a los pueblos y vivir de ellos, no liberarlos.

Hay un hecho muy curioso que ocurre con el VI Dalai Lama y que tiene para mí un paralelismo importante con el maestro de Voltaire, el jesuita maestro de Voltaire, y es que al VI Dalai Lama todas las órdenes budistas lo tildan de ser herético, libertino y desviado de las normas de Buda dado que a él sólo le interesaba el arte, la poesía, la música y las mujeres. Nunca hubo una noche en la que el VI Dalai Lama durmiera solo. Y los budistas, los religiosos budistas, que son los que ocupan de exfoliar al pueblo —como decía Mao— lo ven como un libertino; sin embargo para mí, el VI Dalai Lama lo que quería era, precisamente, mostrarle al pueblo cómo se vivía correctamente, que era disfrutar de los placeres de la vida. Tal como dijo quien desarrolló el budismo tántrico tibetano, que fue Tilopa: «El problema no es el disfrute. El problema es el apego».

Como verán, acá hay una noción de sujeto humano que a muchos de ustedes les estará resultando conocida.

¿Cómo se introduce esta noción de sujeto humano en Occidente?

En el año 1570, Antonio de Montserrat, quien fue un jesuita catalán formado en Portugal, duda si ir a prestar servicios al Brasil o a la India y finalmente opta por prestar servicios en el norte de la India. Viaja al norte de la India y desde allí llega a Mongolia, donde entabla amistad con Akbar el Grande —el Kan mongol que comenzó a desarrollar el proceso de inculturación—. (Recuerden que el Gran Kan mongol fue iniciado y discípulo a la vez que protector del V Dalai Lama, que fue el que consolida de manera académica al tantra).

Antonio de Montserrat y Akbar se hacen amigos y Akbar nombra a Antonio de Montserrat preceptor de su hijo Murab. En esta postura, de Montserrat es iniciado en el budismo tántrico tibetano precisamente por el V Dalai Lama.

El V Dalai Lama junto con Akbar fue uno de los que propició la tolerancia entre las religiones.

Fue la primera vez en la historia de la humanidad que desde un gobierno, el gobierno de Akbar, se propiciaba o promovía la tolerancia entre todas las diferentes creencias. Esa postura, precisamente, está basada en el concepto budista tántrico de irrealidad e impermanencia, que permite comprender la imposibilidad de verdades absolutas. Si la verdad es la que ven los ojos no tengo ninguna posibilidad de ver una verdad absoluta.

Entonces, esto permitió la integración de las grandes religiones, en lo que se convirtió en lo que hoy conocemos como el primer diálogo interreligioso. El primer paradigma en relación a la noción de verdad que se conoce en el mundo fue propiciado, entonces, en 1600 por Akbar el Grande, el V Dalai Lama —el Gran Quinto— y un monje jesuita catalán llamado Antonio de Montserrat.

Estos conceptos tántricos que recibe Antonio de Montserrat y que inflaman su corazón se introducen, entonces, en el corpus de conocimiento de la orden jesuita y transforma luego su nombre al de Iluminismo y, posteriormente, teología de la liberación. Es decir que el Iluminismo y la teología de la liberación son formas proteicas del tantra.

Otro jesuita que fue difusor de este conocimiento tántrico fue Antonio de Andrade, un jesuita portugués que se instala en el Tíbet entre 1580 y 1634 para recibir la iniciación en esta filosofía que ya estaba dentro de la orden jesuita. Se inicia en esta filosofía en el Tíbet, vive un período bastante importante en el Tíbet, aprende de los lamas tibetanos y después comienza a difundir esto dentro de la orden jesuita.

Y para mencionar un nombre más tenemos a Juan de Brito, que vivió entre el 1640 y 1693 y que va directamente a buscar el conocimiento tántrico al Tíbet. Juan de Brito era hijo del gobernador del Brasil y tenía la siguiente opción para su vida: ser preceptor del hijo del rey de Portugal o irse al Tíbet a luchar por los pobres. Juan de Brito decide ir al Tíbet atraído por esta idea de libertad y se instala en una misión, se inicia en la práctica del tantra y se convierte en firme propagador de estas enseñanzas de igualdad social y libertad dentro de la Compañía de Jesús.

Hay un hecho en la vida de Juan de Brito que es interesante: Cuando vuelve a Portugal en tránsito, el rey lo vuelve a requerir para que sea preceptor del hijo del monarca pero él le dice: «No puedo contradecir mis ideas tántricas de igualdad social. Soy antimonárquico. No puedo educar a su hijo para ser monarca».

Juan de Brito es uno de los que desarrolla dentro de la Compañía de Jesús un movimiento de opción por los pobres, que después Teilhard de Chardin, en 1927 y luego de iniciarse en el Tíbet en la práctica del tantra, va a consolidar dentro de la iglesia ya de manera académica.

En función de estas nociones de sujeto humano, Teilhard de Chardin rompe definitivamente el dualismo materia/espíritu y desarrolla lo que se conoce como teología de la liberación, que no es otra cosa que el tantra dentro de la Iglesia católica. Una noción de sujeto humano que no tiene ninguna otra ligadura con Dios que no sea la necesaria para insertarse en la ley hasta los 12 años y después producir su liberación una vez que está estructurado en función del modelo religioso que corresponda a cada cultura independientemente de cómo sea ese modelo. La religión sirve para la toma de la ley pero después uno debe emanciparse.

Estas ideas emancipadoras ya estaban consolidadas dentro de la orden jesuítica al punto de que en algunos colegios jesuíticos, tales como el Luis Legrand, se enseñaba ya como doctrina llamándola teología de la liberación. En esta doctrina se forma Voltaire, cuyo padrino y guía el Abad de Châteauneuf, es acusado por la posteridad como libertino porque se dedicaba a comer, escuchar música y tener sexo, como el VI Dalai Lama.

Entienden que cuando hablo de libertad e igualdad social es porque la noción de sujeto humano es independiente de Dios y del alma, ¿no? Estamos vacíos, no somos nada, por lo tanto somos todos iguales. Si tuviéramos alma dependería del alma que yo tengo al momento de nacer para ser diferente a vos, pero como al momento de nacer no hay nada somos un vacío donde se incluye un discurso a partir del nacimiento.

Entienden que este concepto es fundamental para que estallara en Francia la Revolución Francesa. Porque el espíritu de la revolución francesa de libertad e igualdad fue precisamente el espíritu tántrico, a diferencia del espíritu de libertad inglés, que es monárquico.

En Inglaterra uno es libre de decir lo que quiera pero los ingleses no son iguales entre sí. Hay plebeyos y reyes. En Francia quizá no hay libertad para decir lo que uno quiere pero los hombres son iguales entre sí. Como ven, la noción de igualdad es diferente de la noción de libertad e igualdad. En Francia se instituye la noción de libertad e igualdad.

De esta noción de libertad e igualdad (nociones claramente tántricas) que impulsa la Revolución Francesa encabezada por Voltaire beben, entre otros, el Conde de Arana, un militar español amigo de Voltaire, que encara estas ideas antimonárquicas de libertad y en secreto comienza a luchar contra el rey de España. Digo «en secreto» porque lo hace creando en 1780 una logia masónica en Cádiz donde se refugiaban los librepensadores que creían en la igualdad social y la libertad de las personas.

En esta logia de Cádiz se nutren y se encienden Miranda, Bolívar, San Martín, quienes instalan esta noción de sujeto humano tántrico en los países de América Latina, encendiendo la libertad y la emancipación de los pueblos americanos.

Estas ideas quedan, como verán, relegadas solamente a órdenes secretas. Estos conocimientos, estas ideas, son protegidas y quedan selladas con el secreto, primero dentro de la Orden del Templo — orden masónica en la que después se inició Voltaire— y dentro de la Orden Rosacruz, por último.

¿Por qué quedan encerradas y protegidas dentro de esas órdenes? No porque fueran conocimientos que el pueblo no tenía que tener sino porque el que lo promulgara, el que dijera «abajo el rey» moriría. Entienden que hoy decir «Dios no existe» puede ser causa de expulsión de la Universidad Católica. Yo no puedo ser docente de la Universidad Católica si pienso que Dios no existe. Entonces, el secreto era guardado porque el secreto significaba la vida. La revelación de ese secreto, de ese conocimiento, significaba la muerte, la condena.

De estas fuentes beben, entonces, otros como Teilhard de Chardin —que fue iniciado en el Tíbet en 1927— Martin Buber, Heinrich Zimmer, Carl Gustav Jung, quienes se nuclean en algo que ya no es esotérico, que es público, pero también muy privado, que es lo que se conoce como el Círculo de Eranos, una organización que se propone integrar los conocimientos y el desarrollo del V Dalai Lama al conocimiento de Occidente. Y de esa misma fuente se nutren también Joseph Campbell, Friedrich Nietzsche, Wilhelm Reich, Sigmund Freud, Carl Jung, Jean-Paul Sartre, Albert Einstein, Jaques Lacan, para citar algunos poquitos que les pueden interesar.

No todos estos mencionaron la fuente de sus conocimientos y desarrollos. Antoine Artaud sí lo dijo, total, le importaba muy poco lo que hicieran de su vida, pero el resto eran docentes de colegios y universidades. Vivían de eso, y los colegios y universidades eran o católicos o protestantes, con lo cual no podían mencionar una fuente atea o, cuanto menos, no teísta. Se acuña entonces, para referirse a esta fuente tántrica y jainista, el término transteísta.

A partir de este conocimiento, estas personas desarrollaron el actual paradigma —que, como ya les dije, tiene cien años, no es tan actual— que se conoce en Occidente como existencialismo, así como Mao Zedong (Tse-Tung), también iniciado en la práctica del tantra con fecha, hora, minuto y segundo y dicho por él, promueve los conceptos de igualdad social y produce la revolución cultural en la China.

Como pueden ver, el existencialismo también es una forma proteica del tantra.  Es decir, el tantra influyo al catolicismo primero y al decir de Gershom Scholem –otro destacado miembro del circulo de éranos- a las sectas místicas judías más extremas, al sufismo. En definitiva el tantrismo consolidado en la Mongolia del Gengis Kan es el inicio de lo que conocemos como posmodernidad.

Imagino que ya tienen más o menos en claro por qué dentro de la Fundación MenteClara, que tiene hace muchísimos años una escuela de tantra, hay ahora una escuela de psicología corporal.

El tantra es la filosofía madre del conocimiento que atravesaba la vida de Wilhelm Reich. Él lo reconoce. Él da fuente. Sus seguidores, no. Pero él da fuente todo el tiempo. Entonces, del Círculo de Eranos es de donde bebe Wilhelm Reich y a partir de él y de esa noción de sujeto humano se desarrolla lo que conocemos como psicoterapia corporal y la primera aplicación clínica o herramienta llamada bioenergética.

Gerda Alexander se inicia en la Orden Rosacruz, otro lugar donde estaba almacenado el conocimiento del tantra y la primera meditación de todo rosacruz iniciado es en Kinkara, una deidad con forma de esqueletos danzando. La meditación consiste en que uno tiene que «convertirse» en ese buda y visualizar todo el esqueleto. Es la primera práctica que se desarrolla dentro de la Orden Rosacruz y es una meditación tántrica.

Gerda Alexander se inicia en la Orden Rosacruz, toma esta práctica y para cobrar derecho de autor la va a llamar eutonía y así se asigna el invento de esa práctica. La técnica está buenísima pero ahora que ustedes van a estudiar eutonía también van a saber de dónde vienen los conocimientos de Gerda Alexander, con lo cual lo van a poder desarrollar, mejorar, actualizar.

Hasta ahora sólo podíamos tener el conocimiento puro de Gerda como un invento, pero nos quedábamos con un vacío académico muy importante. Yo sé que algunos de ustedes están tomando carreras universitarias y saben que cuando presentan una monografía si no presentan documentación y bibliografía el trabajo no existe. Yo no puedo hacer una tesis si no menciono de dónde viene (cómo llegué a) ese conocimiento porque nadie cree en un invento en el terreno de las ciencias. No hay dioses en el terreno de las ciencias capaces de inventar algo de la nada.

Es lo que a mi criterio Gerda debió hacer. Citar la fuente para que después un estudiante de ella la admirara pero no la viera como un dios todopoderoso y pudiera decir «Ah, mirá, Gerda, fijate que está esto otro también» y continuar el desarrollo. Uno de los grandes obstáculos, repito, es el no citar fuente.

Otro ejemplo es el caso de Freud, que llegó a decir que él nunca leyó nada de Walt Whitman, a quien parafraseó de manera casi completa.

Les cuento una anécdota de Tilopa y Naropa: Tilopa le dijo a su discípulo Naropa: —Naropa, he tenido un sueño. Y se lo relata. Y después le pregunta su opinión al respecto. —¿Maestro, ¿le sirvo un té? Fue la respuesta de Naropa. Tilopa le contestó: —Es la mejor respuesta que he escuchado.

Los sueños son del mundo onírico y el mundo onírico no tiene nada que ver con la realidad. Cualquier interpretación de un sueño es absurda y provocará angustia y el té es muy tranquilizante. Si Freud hubiera citado el conocimiento que adquirió en el Círculo de Eranos, y lo hubiera ido compartiendo, no hubiera perdido siete años de su vida tratando de interpretar los sueños hasta darse cuenta de su inutilidad, ya que algún colega le hubiera dicho «yo leí esto que vos te olvidaste de leer» (o te pasaste por alto).

Interpretar los sueños no tiene sentido. No vale la pena interpretarlos. Recordarán que Freud desarrolló un trabajo sobre la interpretación de los sueños y cuando terminó la obra dijo «Esto no sirve».

Entienden que los tiempos del progreso en la salud humana se podrían haber acortado si Freud hubiera compartido con el Círculo de Eranos y no que se hubiera retirado del círculo para no quedar pegado a un desarrollo académico del cual no se hubiera podido hacer cargo. Entienden por qué es importante conocer la fuente. Yo no me puedo leer el canon pali en tu totalidad, pero si te digo: «Mirá estoy investigando el canon pali. Vamos a hacerlo juntos» podemos empezar a meditar, reflexionar. Después te digo «Che, ¿vale la pena interpretar los sueños?» «No, no. Mirá lo que dijo Tilopa». Y Tilopa tenía razón. Son procesos oníricos. Para qué me voy a ocupar de prestarle atención a un proceso onírico si mi vida transcurre en el mundo consciente.

Por todo esto, insisto, yo espero que ustedes puedan profundizar, a su vez, en las fuentes. Demostrame si es verdad que Tilopa fue Buda, y que puedan desarrollar y ampliar todo lo que aquí les vamos a dar.

Espero, también, que aparte de formarse como técnicos capaces de poder leer el cuerpo de un alguien, de un otro, y devolverle qué hay dentro de su naturaleza profunda con bastante eficacia para que puedan modificarla, puedan formarse también como pensadores. Por eso me importa tanto que conozcan la fuente, para que —en definitiva— hagan lo que hizo Tilopa, que es tratar de que las personas sean más felices.

Otra relación dada, por último, es la relación que hay entre el tantra y la cábala.

Martin Buber fue uno de los grandes iniciados en el tantra y, a su vez, un gran desarrollador de la cábala. Menciono esto porque también quiero citar fuente y quiero aprovechar este minuto para rendirle tributo a Daniel Glasserman, que fue mi pareja tántrica hasta el último día de su existencia, hasta que falleció.

Daniel fue un médico psicoanalista con una gran producción de desarrollo científico dentro del psicoanálisis y también dentro de la cábala. Quiero no sólo rendirle culto nombrándolo sino también declarando que este salón se llame de ahora en adelante Salón Daniel Glasserman.

Y ahora los voy a dejar con alguien que tenerla como docente va a ser un lujo, y que no hagan como hace la mayoría que no citan como fuente a sus docentes para tener laureles ajenos. Cítenla en lo que escriban.

Gracias y buenas tardes.

Oscar R. Gómez (Osy)

Presidente Fundación MenteClara

 

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